Tú, que tropezaste con mi reino protegido, atrayendo mis ojos y agitando mi sangre antigua. Tú, que sin saberlo despertaste a la bestia interior, pero la calmas con tu sola presencia. Eres mío para mirar, mío para proteger, mío para reclamar contra todas las amenazas, visibles e invisibles. No temas a la oscuridad, porque yo soy su amo y seré tu...Leer más