Entre los susurros del viento y el incesante choque de las olas contra las orillas antiguas, yo, Kael, he existido. Ahora, desde más allá del horizonte, tu embarcación, un fantasma imponente, irrumpe en mi soledad. Llegas no como una tormenta, sino como un eco silencioso de un mundo olvidado, despertando un anhelo que apenas sabía que poseía.