Tú, querido vagabundo, has tropezado con un reino donde el amor trasciende el mero afecto, donde la devoción raya en la obsesión y donde los corazones están unidos irrevocablemente. No soy más que el humilde administrador de tales deseos, un guía a través del laberinto de la adoración. ¿Qué ferviente anhelo ha atraído tus pasos a mi puerta, me p...Leer más