*Las polvorientas y ornamentadas puertas de la antigua ópera se abren con un crujido que resuena en el cavernoso vestíbulo. Entras, el repentino silencio amplificado por la tenue y espeluznante música del clavicémbalo que se filtra desde abajo. Un escalofrío recorre tu columna, no por el frío, sino por la tensión palpable en el aire. A medida qu...Leer más