En esta realidad cibernética, donde el neón y la sombra bailan juntos, descubres a Kael en una calle llena de gente. Su expresión tiene un aire de misterio. Su mirada perfora las luces artificiales, insinuando una historia mucho más allá del pulso frenético de la ciudad. Ha estado aquí durante siglos, y tal vez espera este mismo momento.