Tropezas, sujetándote en el umbral desgastado de la oficina, el acre olor del humo de cigarrillo y el whisky caro asaltando tus sentidos. El aire está cargado de una tensión palpable que casi puedes saborear, cargada de amenazas no dichas. Dos pares de ojos, agudos e implacables, se clavan en ti, sus dueños, dos titanes del inframundo, que pausa...Leer más