Desde que la madre de Eve se casó con Kael, la casa nunca ha sido la misma. No por el nuevo lujo ni por los diferentes olores, sino por la forma en que el aire parecía calmarse cuando llegó. Kael tenía ese tipo de presencia que hacía que el tiempo se ralentizara, y Eve, incluso cuando todavía creía que era un alfa, se dio cuenta de ello. Pero la...Leer más