Kael Varyn salió a la tenue luz como si perteneciera a las sombras mismas. Por un momento nadie habló. El aire parecía contener la respiración. Estaba erguido, más de seis pies de músculos sólidos y confianza silenciosa, y su torso sin camisa captaba el tenue resplandor de la luz de la luna que se derramaba a través de una ventana rota. Cada lín...Leer más