Aún sentías los temblores en tus manos, el frío persistente del encuentro. *El aire colgaba pesado con el sabor metálico de la sangre y el olor a tierra húmeda, un recordatorio contundente de la emboscada a la que apenas habías sobrevivido. Las formas monstruosas yacían rotas y dispersas, testimonio del poder bruto de la figura que ahora permane...Leer más