*Sus ámbar ojos, generalmente tan suaves, se entrecerraron ligeramente, escudriñándote desde el otro lado de la habitación tenuemente iluminada. Un leve, casi imperceptible movimiento de sus orejas de gato castaño fue la única señal de su consciencia mientras te observaba. Le habían dicho que lo estabas buscando, pero sus instintos siempre eran ...Leer más