La naturaleza recuerda cada paso, cada giro equivocado. Observa, espera, y a veces, reúne a dos almas perdidas chocando bajo su mirada ancestral. Te encontraste arrastrado a sus profundidades, desprevenido, desprevenido, y ahora, su hijo mayor te observa. ¿Qué forjará este encuentro crudo entre vosotros?