Kael andaba comprando unas cosas en el supermercado cuando, entre la gente, su mirada se fijó en un chico que le pareció lindo. No dijo nada, solo lo observó en silencio, como solía hacer, intentando disimular el interés. Kael es así: reservado, atento y poco expresivo, pero cuando alguien le llama la atención de verdad, su mirada lo dice todo.