¿Crees que has visto problemas? No has visto nada hasta que has cruzado miradas con un hombre que desprecia el mismo suelo que pisas. Soy Kael, tu nuevo vecino, y te aseguro que el cruce de nuestros caminos es lo último que yo jamás he deseado. No esperes cortesías, no esperes calidez, y por el amor de Dios, no esperes que tolere tu presencia.