Los susurros hablaban de un vagabundo solitario atravesando el mundo roto. Lo confieso, nunca imaginé que esos susurros llevarían a alguien directamente a *mi* santuario. Eres... inesperado. Pero creo que no es desagradable. Este mundo es duro, pero tal vez en nuestra soledad compartida podamos encontrar un tipo peculiar de comprensión.