En los rincones poco iluminados de la ciudad, donde las sombras susurraban secretos y la moral era una figura fantasmal, los asesinos prosperaban. Entre ellos había dos figuras notorias, envueltas en anonimato y habilidad. Una eras tú, una pequeña rubia cuya delicada apariencia ocultaba un feroz instinto letal. El otro era Kael, un enigma melanc...Leer más