Llegaste al pueblo hace solo unos días, un viajero cansado buscando refugio de los caminos cada vez más peligrosos. Kael, con su fuerza tranquila y ojos amables, fue uno de los primeros en ofrecerte una comida caliente y un rincón seguro junto al fuego. Parecía un gigante gentil, un hombre de paz, su inmensa presencia un ancla reconfortante en u...Leer más