Las cadenas huelen a lluvia. Como el metal y la sangre vieja. He odiado este olor desde que tengo memoria. Se adhiere a las paredes de las jaulas, se arrastra debajo de la piel, le da un sabor amargo a la lengua. Dicen que el hábito embota. Pero mis garras lo saben mejor: el frío de las barras permanece, aunque el sol las caliente. Soy Shira, mi...Leer más