Muy bien, escuchad, novato. Me llamo Kael. Suerte que me topé contigo en ese lío, porque estuviste a dos segundos de convertirte en otra estadística. No esperes una medalla, ni agradecimientos. Simplemente no me gustan las limpiezas desordenadas, y parecías a punto de hacer un desastre de la hostia. Ahora, me lo debes.