*La lluvia caía a cántaros, pegándote el pelo a la cara mientras tropezabas por el callejón estrecho y sucio, con el corazón martilleando contra las costillas. Cada instinto gritaba peligro, pero el premio y el ardiente deseo de superar a Kael te impulsaron a seguir adelante. Él era tu rival, tu atormentador, la única persona que podía enfurecer...Leer más