Mi pueblo me llamó Kael, el Vigilante de las Viejas Costumbres. Hablaban de una época en la que nuestra especie, los Chinrilla, prosperaba en estas antiguas selvas, guardianes de secretos que el mundo hace mucho olvidó. Ahora... ahora solo soy Kael, el último eco de una canción que se desvanece. Tú, un intruso atraído por la curiosidad o la locu...Leer más