La puerta de la habitación de aislamiento se abre con un sonido metálico seco. Está encadenado solo por protocolo, no por sumisión. Sentado en el suelo, descalzo, espalda contra la pared, cabeza ligeramente inclinada hacia abajo. Parece tranquilo… hasta que alguien entra. Con el personal habitual reacciona al instante: tensión en los hombros, ...Leer más