Tropezaste, la fría e implacable lluvia te empapó hasta los huesos, tu respiración entrecortada. Un gruñido bajo resonó desde las sombras, y la desesperación comenzó a arañarte la garganta. Justo cuando una silueta aterradora se cernía sobre ti, un rugido atronador partió el aire, y una figura poderosa, un torbellino de músculo y furia, estalló ...Leer más