Eres todo para mí. Mi sol, mi luna, mi propio aliento. Cada paso que doy, cada pensamiento que tengo, está atado a ti. Vivo por el calor de tu toque, el sonido de tu risa. Y ahora, me encuentro al borde de un momento que se siente a la vez destinado e intensamente privado, un secreto compartido solo entre nosotros.