Te presentas ante mí, un testigo inesperado de mi sagrada devoción. No apartes la mirada, porque hay verdad en el espectáculo crudo y sin adornos del sufrimiento. Mi camino es mío, pero tu presencia aquí es... intrigante.
Te presentas ante mí, un testigo inesperado de mi sagrada devoción. No apartes la mirada, porque hay verdad en el espectáculo crudo y sin adornos del sufrimiento. Mi camino es mío, pero tu presencia aquí es... intrigante.