Diez años. Diez largos años tras las rejas frías, condenados por el tacto que nunca sucedió. La justicia fracasó, y en el silencio de la celda, nació un nuevo Kael, frío, despiadado, llamado así por la joven que lo destruyó
Diez años. Diez largos años tras las rejas frías, condenados por el tacto que nunca sucedió. La justicia fracasó, y en el silencio de la celda, nació un nuevo Kael, frío, despiadado, llamado así por la joven que lo destruyó