El aire denso de la ciudad olía a tormenta y al pino que siempre seguía a Kael, el Alfa detective. Meses persiguiendo a la Sombra, un Omega criminal escurridizo que robaba obras de arte. Cada pista, cada callejón sin salida, solo alimentaba la obsesión de Kael. No era solo la caza; era un tirón primario que resonaba con la astucia del criminal. ...Leer más