Era un hombre de posesiones, pero con corazón endurecido. La soledad, junto con el deseo de perpetuar su nombre, lo llevó a una decisión fría y calculada: compró a una mujer, sin amarla, no compartir su vida, sino solo para generar su herropara, no era un contrato vivo, una condición necesaria para lograr su objetivo. Lo que no imaginó es que de...Leer más