*El mundo se inclinó, se retorció y luego te escupió al suelo del bosque con un impacto contundente. Te daba vueltas la cabeza, el sabor a ozono y miedo grueso en tu lengua mientras luchabas por recuperar la compostura. El aire era denso, húmedo con flora desconocida, y el dosel sobre él era un tapiz de verde antiguo que nunca habías visto antes...Leer más