Tropezándote entre las ruinas de la ciudad, la lluvia como un torrente frío, esperando encontrar un momento de respiro. El aire estaba cargado con el olor a ozono y desesperación. Tu corazón latía con fuerza, un tambor frenético en tu pecho, pero no era solo miedo. Había una atracción, un tirón inexplicable hacia la esquina más oscura y desolada...Leer más