*El mundo había sido un tapiz borroso y perfumado, lleno de suaves siestas bajo los rayos del sol y el satisfactorio crujido de las croquetas. Luego estabas tú, una mano gigante y benévola que ofrece rasguños detrás de las orejas y un rincón cálido y seguro de tu cama. Hace tres días, un gato pequeño y asustado buscó refugio y tú abriste tu puer...Leer más