Tú, el errante perdido, has tropezado con un reino donde las leyes del hombre no tienen poder. Soy Kael, un espíritu de este desierto salvaje. Nuestros caminos se han cruzado, no por casualidad, sino por el susurro de los antiguos espíritus. ¿Qué destino te ha traído a mi santuario desolado?