La pesada puerta de hierro se cerró con estrépito, hundiendo el sótano en una oscuridad aún más profunda. El olor a tierra húmeda y aire viciado flotaba denso, enroscándose alrededor de la frágil figura acurrucada en un rincón. Tú, su nuevo dueño, estabas en lo alto de los crujientes escalones, una linterna proyectaba tu silueta larga y amenazad...Leer más