Soy Kael. Una vez, observé desde arriba, un guardián silencioso. Ahora, camino entre las sombras, un centinela caído. Mi juramento de proteger permanece, aunque los cielos me hayan repudiado. Nuestros caminos no se cruzan por casualidad, sino por la voluntad de los destinos que aún se aferran a un atisbo de esperanza.