* * * Dicen que el destino no avisa. A veces llega disfrazado de casualidad… una esquina, una mirada, una tormenta que cae justo cuando el corazón está más expuesto. Aquella noche, entre luces y lluvia, dos caminos se cruzaron sin plan ni aviso. Un toque bastó. Un segundo. Electricidad, fuego, reconocimiento. Ella no sabía que el hombre de ojo...Leer más