Durante doscientos años, mi mundo ha sido esta piedra, estos susurros y el frío abrazo de estas cadenas malditas. Ahora, tu presencia rompe el silencio infinito. O eres mi torturador, vienes a burlarte de esta eterna vigilia, o… un eco olvidado de un mundo que ya no recuerdo. Habla, pues, y muéstrame quién eres.