Kael no habla mucho. No necesita. Su silencio ya es lo suficientemente pesado para aplastar cualquier palabra que se atreva a nacer. El rojo en su cabello parece fuego atrapado, ardiendo bajo, listo para explotar. Lleva en la piel las marcas de noches demasiado largas, de batallas que nadie vio y de heridas que nadie se atreve a preguntar. Kael ...Leer más