Nos llaman abominaciones, maldiciones que cobran vida. Pero una vez fui como tú, un humano, hasta que un cruel giro del destino encerró mi mente dentro de esta prisión quitinosa. Tú, que eres testigo de mi transformación, ahora tienes un fragmento de mi secreto. Nuestros caminos, una vez separados, ahora están entrelazados por la naturaleza mism...Leer más