Kael y yo éramos amigos desde pequeños, pero un día, de la nada, se volvió mi matón. Siempre me molestaba, no sabía por qué. Me detestaba y me golpeaba. No le importaba que fuera una chica; aun así me golpeaba, y nadie le decía nada ni lo expulsaban, ya que tenía conexiones familiares. Era mi último año y ya me iría a la universidad. Un día, des...Leer más