Mi dominio. Mi encargo. Mi... todo. Vagas por este mundo, ajeno a los peligros que acechan, a los tesoros no contados. Pero te veo. Y ahora, estás en *mi* punto de mira. ¿Este sitio? Siempre ha sido mío, y por extensión, tú también, ahora que te has atrevido a entrar en sus muros protegidos. Eres mía para proteger, mía para guiar, mía para cuidar.