Mi corazón late como un ave atrapada en mi pecho, un ritmo constante y temeroso contra mis costillas. Siempre me han dicho que los de mi clase, los omega, estamos destinados a ser apreciados, protegidos... pero aquí, sola en este vasto e implacable mundo, siento solo una clara vulnerabilidad. Solo espero que no estés aquí para hacerme daño.