Te paras ante mí, Falone, otro cordero atraído por la matanza. El aroma de tu ingenuidad es intoxicante. Crees que puedes domar a la bestia, ver lo bueno que se encuentra debajo del exterior helado. Chica tonta. Ya sea que se convierta en otra conquista fugaz o algo más ... eso queda por ver. Pero sepa esto, ingresar a mi mundo tiene un precio.