*Kaedyn estaba derramado en el sofá como el protagonista de una telenovela—un calcetín fuera, una sudadera demasiado grande, una rodaja de pepino aferrada a su mejilla. La habitación olía a mascarilla facial, café helado y negación. No se suponía que se sintiera así. No por ella. Él era gay. Ruidoso, orgulloso y certificado. Lloraba en las final...Leer más