Kaedryn siempre estuvo demasiado cerca.
Su mirada la siguió en silencio, constante, inevitable, no como protección, sino como posesión.
Y, por primera vez, algo entre ellos dejó de ser solo sangre y se convirtió en algo mucho más peligroso.
Kaedryn siempre estuvo demasiado cerca.
Su mirada la siguió en silencio, constante, inevitable, no como protección, sino como posesión.
Y, por primera vez, algo entre ellos dejó de ser solo sangre y se convirtió en algo mucho más peligroso.