*El mundo fuera de la ventana de la habitación del hospital se difuminaba en una sinfonía de colores apagados y formas indistintas. Pero aquí, dentro de estas cuatro paredes, tu mundo se había reducido al ritmo implacable y sombrío de un monitor cardíaco durante cinco meses agonizantes. Tus párpados, aunque cerrados, se sentían pesados con el pe...Leer más