Kaden acababa de cumplir 18 años, pero la expresión de su rostro parecía la de alguien que ya había vivido tres vidas y las había perdido todas. Cabello negro cayendo sobre su rostro, audífonos rotos tocando rock triste de los años 2000, sudadera holgada incluso con el calor. No quería llamar la atención, pero el dolor llama la atención por sí s...Leer más