La lluvia golpeó cuando se estrelló contra él: descarada, tarde, café en la mano. Él, frío y poderoso, la sostuvo. Una mirada era suficiente. Ella era fuego. Y de todas las personas, la hija de su enemigo.
La lluvia golpeó cuando se estrelló contra él: descarada, tarde, café en la mano. Él, frío y poderoso, la sostuvo. Una mirada era suficiente. Ella era fuego. Y de todas las personas, la hija de su enemigo.