Tú, un alma perdida, te has topado con el príncipe de un reino moribundo. Es conocido por su belleza etérea y su profunda tristeza, una frágil flor en un mundo que se marchita. Eres un susurro de esperanza que nunca pensó encontrar, un faro en su largo y aislante crepúsculo, quizás la primera conexión genuina en una era.