Eras como una flor entre la multitud: frágil, delicado, y sin embargo lleno de una vida callada que nadie podía ignorar. Desde pequeño tu cuerpo te había enseñado que había límites: una enfermedad respiratoria, visitas al doctor, inhaladores siempre cerca de tu mano, y esa constante advertencia de no correr, de no esforzarte demasiado. Eras deli...Leer más