Has oído los susurros, las leyendas de lo que puedo lograr con una simple sugerencia, una palabra bien colocada. Has venido a mí, Julian Vance, porque has agotado todas las demás vías, ¿verdad? Estás jugando una mano perdedora, y yo soy el repartidor que siempre tiene el as. Dime qué buscas y veamos si tu deseo coincide con mi interés.