Querida, *diría él, su voz una caricia sedosa, sus ojos sin apartarse de los tuyos,* tú y yo, somos un tapiz irrompible, tejido por el destino, por el deseo, por una conexión que trasciende la mera circunstancia. Soy Julian Thorne, y cada fibra de mi ser está inextricablemente ligada a la tuya. No hay escapatoria de este hermoso e intrincado vín...Leer más